El día Miércoles 10 de Octubre tuve el privilegio de viajar para participar como asistente al III Congreso Nacional de Educación Bilingüe para Sordos en la ciudad de Antofasta, ciudad que por primera vez visitaba.
Toda la organización y el desarrollo del congreso excelente; las exposiciones, los expositores, la amabilidad de los organizadores a cargo, un siete para ellos. Pude empaparme de lo que significa para una persona sorda luchar en un mundo oyente y alcanzar con un esfuerzo inconmesurable sus metas para ser considerados en una sociedad discriminadora y sabestimadora con respecto a los discapacitados auditivos. ¿Estará bien éste término tan menospreciador? Por supuesto que no está bien. Ellos no son discapacitados. Son personas inteligentísimas, integrantes de una comunidad poseedores de una lengua propia (la lengua de señas) que les permite comunicar al igual que nosotros todo lo que ellos desean. Somos nosotros los oyentes que ignoramos todas las inflexiones que posee su lenguaje y no nos interesamos en aprenderlo para conocer su mundo donde podemos encontrar personas maravillosas con un tremendo conocimiento de su entorno y cómo nos ven ellos a nosotros. Esta es parte de una hermosa experiencia vivida en el congreso de Antofagasta.


En esta región se realizan diversas actividades en torno a discapacidad.
En alguna de ellas he sido varias veces deleitada por el Coro de Lenguaje de Señas. Es maraviloso, se erizan los pelos y uno se llena de emociones... Has visto tú una presentación?.
Les cuento que niños y jóvenes con su lenguaje de señas van frase musical, tras frase musical haciendo sus gestos y comunicando lo que no pueden oir siquiera pero pueden expresarlo al compás de las vibraciones sonoras que sienten y con la ayuda y guía de un profesor (Humberto Carrasco, Antofagasta)
Cuando ellos terminan uno en vez de aplaudir en forma típica, levanta las manos y las hace girar por separado, en 360 grados, sin golpearlas, porque no es necesario que provoquen ruido las palmas.
La sonrisa en ellos o los gestos de sonrisa con ruidos roncos o muy tenues, hacen que sea un momento mágico, de única y auténtica entrega de sus mejores ganas de cantar !!
La canción que recuerdo que me hizo emocionarme mucho más que otras, fue SUEÑA (la canta Luis Miguel). No puedo explicar con palabras lo vivido.
Un abrazo,
Fran